domingo, 10 de abril de 2011

Nuestro color

Y de blanco se vistieron los cerros,
las aves cantaron el los montes
y en los campos de este cuerpo
la vida tomaba nombre.
Se vestía con esta grandeza
este color de Patagonia,
color verde y pensativo,
color de esfuerzo y de naturaleza.
Somos hijos de un color libre
que nos abraza con la tierra,
nos vuelve uno con el viento,
la flor del cerezo y la tormenta.
Somos la sangre de la existencia,
de este color fuerte y envolvente,
en nuestras manos está el aliento
de una Patagonia fuerte y permanente,
una razón que nos entiende
¡Patagonia para siempre!.

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